12.7.10

Crónica de un amor a primera escucha.

Era verano. Más exactamente, Enero del 99. Panza al sol en la playa. Licuado de banana en mano. De repente aparecen tocando 5 pibes, jóvenes, invitando a la gente que veraneaba en esa playa a ver el show que presentarían esa misma noche en el anfiteatro.
No sonaban como una banda más del montón. Había algo distinto en ellos, proponían una mezcla extraña de ritmos que uno jamás se hubiera atrevido a mezclar. Me llamaron mucho la atención y a la noche sin dudar fui a verlos.
Quedé completamente sorprendida. Había hasta nenes, chiquitos, como de 6 ó 7 años, saltando, gritando, bailando...
Ahí mismo, en ese momento, pensé: "Ésto era lo que mis oidos querían escuchar". Terminado el recital, yo estaba con 2 amigas, nos acercamos a los músicos para felicitarlos y qué mejor que un par de cervezas para festejar. Ahí nos conocimos.

Pasaron las vacaciones, y quedó el número de teléfono guardado, escrito atrás del afiche que promocionaba la fecha.
Al poco tiempo, empezaron a tocar por capital más seguido, salió el primer álbum de estudio que grabaron en L.A., y seguían tocando también en el oeste, en Haedo, barrio que los vió nacer y crecer.
Los fui a ver a todos lados, llegué a ver 2 shows en una misma noche... y hasta tuve el HONOR de tocar con ellos sobre el escenario de Cemento y del Mocambo!

Es un fanatismo y una admiración que ya lleva más de una década en mi sangre. Fueron la banda de sonido de mi adolescencia y siguen acompañándome todas las mañanas, cada vez que se enciende mi MP3.

Han crecido y madurado disco tras disco, con cambios en la formación pero no en la esencia.
"No me etiquetes" es el nombre del último disco, el 5to. Y es fiel retrato de lo que son ellos. Un camaleón que cambia de colores según estados de ánimo, clima, o quién sabe qué, y logra hacerte reir y llorar, bailar y saltar, cantar y gritar, todo en una misma noche.

Este último sábado hicieron presentación oficial del disco en la Trastienda. Y 11 años más tarde, me sorprendieron como la primera vez. Me dejaron sin aliento de tanto cantar, y contracturada de tanto saltar... pero sobre todo, FELIZ de haberlos visto una vez más en su salsa, sobre el escenario, tocando, saltando y dejando el corazón en cada nota.

A mi querido Bruck, Pablo, Seba y Martín: Larga vida!! y GRACIAS!!!
Los quiero mucho.

2 comentarios:

Maria Rosa dijo...

Te faltó decir que hasta tu vieja canta sus canciones! Y que se llaman ARBOL, no es casual ese nombre, son muy saludables!
felicitaciones a ellos por la música y a vos, Marvin, por lo que escribiste.
Mamu

Maria Rosa dijo...
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